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Ventas B2B: de la consulta que entra al cliente que cierra

Casi todas las empresas que nos consultan quieren más consultas. En la mayoría de los casos el problema está después: en cómo se clasifican, con qué velocidad se responden y qué pasa con las que no cierran en el momento. Eso es lo que ordenamos acá.

Más consultas no arreglan un sistema que pierde consultas

Una consulta que se contesta al otro día ya no es la misma consulta. El que pidió precio le escribió también a otros dos proveedores esa misma mañana: cuando llega tu respuesta, la conversación ya tiene dueño y ganarla implica sacársela a alguien que arrancó primero.

Por eso invertir en captación antes de ordenar la gestión es la forma más cara de no crecer. Si entran cien consultas y se contestan cuarenta, duplicar la inversión en anuncios no duplica las ventas: duplica lo que se pierde, y encima con costo por consulta. En la mayoría de las empresas que miramos nadie puede decir cuántas consultas entraron el mes pasado ni cuántas quedaron sin contestar, porque no están anotadas en ningún lado.

El trabajo que hacemos acá no es generar demanda —de eso se ocupan el posicionamiento, los anuncios y el paquete local—. Es lo que pasa desde que la consulta entra: dónde cae, quién la ve, en cuánto se responde, cómo se clasifica, qué se registra y qué se hace con la que dijo “más adelante”.

El recorrido completo, y qué se mide en cada etapa

Lo primero que hacemos es reconstruir este recorrido con los números de la empresa, no con los estimados. Casi siempre el agujero más grande aparece en las dos primeras filas, que no cuestan plata: cuestan orden.

EntraWhatsApp, teléfono, formulario, ficha de Google, mail, mostrador. Si no se sabe por dónde entró, no se puede decidir dónde invertir
Se registraEn un lugar único y no en el teléfono de una persona. La consulta que vive en un chat privado desaparece cuando esa persona se toma vacaciones
Se clasificaQué necesita, para cuándo y si es el que decide. Sin esto, el vendedor le dedica el mismo tiempo a una cotización de mil pesos que a una de un millón
Se respondeCon un tiempo objetivo definido por la empresa y medido. Es la etapa donde más se pierde y la más barata de arreglar
Se cotiza y se sigueCuántos toques, cada cuánto y hasta cuándo. Una cotización enviada y nunca seguida es trabajo hecho y regalado
Se cierra o se pierdeCon el motivo anotado. Sin motivo de pérdida no se sabe si el problema es el precio, el plazo o el producto
Se reactivaLa base de los que no compraron es el activo más barato que tiene una empresa y casi nadie lo usa
Ventas B2B · El recorrido completo, y qué se mide en cada etapa

Las dos cosas que más mueven el resultado: velocidad y clasificación

La consulta contestada a los veinte minutos compite en otra categoría que la contestada al día siguiente. No porque el cliente sea impaciente, sino porque en ese rato escribió a tres proveedores más y ya está conversando con el que contestó primero. Cuando llega la segunda respuesta, la conversación tiene dueño.

Definir un tiempo objetivo de primera respuesta —y medirlo— suele ser el cambio más barato y más rápido de todos los que proponemos. No requiere software: requiere que alguien sea responsable de la bandeja y que exista una respuesta inicial preparada para cuando no se puede resolver en el momento.

La clasificación es la otra mitad. Un equipo comercial que trata todas las consultas igual dedica sus mejores horas a la que menos vale. Clasificar no es descartar: es decidir a quién llama el vendedor hoy, a quién le manda una cotización estándar y a quién se le hace seguimiento a tres meses. En B2B, donde una decisión puede llevar seis meses y pasar por tres personas, esa diferencia es todo.

Un caso: mil mensajes por mes y el problema no era de captación

Una empresa de servicio técnico y repuestos con taller propio, que atiende a tres públicos a la vez: el particular con un problema en su vehículo, el mecánico que compra repuestos y la empresa con flota. La consulta entraba por WhatsApp, por teléfono, por la ficha de Google y por la web.

El mes que analizamos entraron más de mil mensajes y se registraron 314 oportunidades en el CRM. La visibilidad estaba resuelta y sobraba. El cuello de botella estaba después: en cómo se clasificaban esas consultas, con qué velocidad se respondían y qué pasaba con las que no cerraban en el momento.

Lo que hicimos no fue traer más consultas. Fue ordenar el recorrido completo —visibilidad, consulta, clasificación, respuesta, seguimiento, servicio, postventa, reseña, reactivación—, poner el CRM con las conversaciones de WhatsApp adentro, y armar un informe mensual con los números de los cinco canales, incluido lo que no funcionó.

Los números que pedimos para empezar

  • Cuántas consultas entraron el mes pasado y por dónde
  • Cuánto tardó la primera respuesta, en promedio y en el peor caso
  • Cuántas se clasificaron y cuántas quedaron sin tocar
  • Cuántas cotizaciones salieron y cuántas se siguieron
  • El motivo de pérdida de las que no cerraron

CRM y automatización: qué sí y qué no

El CRM primero se diseña

Etapas del embudo, campos obligatorios y responsables antes de elegir la herramienta. Un CRM configurado sobre un proceso que no existe es una agenda cara.

WhatsApp adentro

La mayor parte de las consultas entra por ahí. Integrarlo hace que la conversación deje de vivir en el teléfono de una persona y quede asociada a la oportunidad.

Automatizamos el recordatorio

Avisos de seguimiento, asignación automática, alerta cuando una consulta lleva demasiado sin tocar. Trabajo administrativo que nadie extraña.

No automatizamos la conversación

En B2B la respuesta genérica se nota y quema el contacto. El bot puede ordenar y derivar; la propuesta la hace una persona.

La base de los que no compraron

En una venta B2B, la mayoría de las consultas no cierra en el momento, y eso no significa que estén perdidas. Significa que el proyecto era para el año que viene, que el presupuesto no estaba aprobado o que la máquina que iban a reemplazar todavía funcionaba.

Esa gente es el activo más barato que tiene una empresa: ya sabe quién sos, ya pidió precio y ya te comparó. Reactivarla cuesta una fracción de lo que cuesta conseguir un contacto nuevo. Y casi nunca existe como base: está repartida entre tres chats, una casilla y un cuaderno.

El trabajo de reactivación es concreto y poco glamoroso: consolidar la base, marcar por qué no cerró y cuándo volver, y armar un contacto con un motivo concreto —una novedad de producto, una condición nueva, un vencimiento— en vez de un “¿cómo va?” que no le sirve a nadie. Es la parte del sistema que más rápido se paga sola.

Con qué se combina

Ordenar la gestión suele ser el primer paso. Esto es lo que tiene sentido sumar después, o al mismo tiempo.

Ventas B2B · Con qué se combina

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan cuando el tema es la gestión comercial.

Con tres vendedores el CRM importa más, no menos, porque cada uno concentra un tercio de la información de la empresa en su teléfono. La pregunta útil no es si hace falta un CRM sino si podés responder hoy cuántas consultas entraron el mes pasado y qué pasó con cada una. Si no podés, falta el registro. Ahora bien, primero se define el proceso y después se elige la herramienta: al revés se termina pagando una licencia que nadie abre.

Lo antes posible, y como eso no es una instrucción, la versión práctica: definí un objetivo de primera respuesta en minutos para horario laboral y respetalo. La consulta contestada a los veinte minutos compite en otra categoría que la contestada al otro día, porque en ese rato la persona escribió a tres proveedores más. Cuando no se puede resolver en el momento, sirve una respuesta inicial que confirme la recepción y diga cuándo llega la propuesta.

Sirve especialmente en ese caso. WhatsApp es hoy el canal principal de la mayoría de las empresas con las que trabajamos, y también el más frágil: la conversación vive en un teléfono personal, no se puede auditar y desaparece si esa persona se va. Se integra al CRM para que cada chat quede asociado a una oportunidad, con responsable y etapa. Nadie deja de usar WhatsApp: deja de ser el único lugar donde existe la información.

El diagnóstico lleva entre dos y tres semanas, porque implica reconstruir el recorrido con los números de la empresa y entrevistar a quienes atienden. La implementación de un CRM con el proceso definido y WhatsApp integrado lleva entre cuatro y ocho semanas según la cantidad de canales y de personas. Lo que no tiene fecha de fin es la adopción: los tres primeros meses son de ajuste y acompañamiento, y sin eso el sistema se abandona.

Solo si les devuelve algo, y ese es el punto donde fracasan la mayoría de las implementaciones. Un CRM que solo sirve para que el dueño controle se llena de datos falsos en dos meses. Lo diseñamos al revés: menos campos obligatorios, recordatorios que le ahorran memoria al vendedor, el historial completo de la conversación a mano y la información de la web —qué página miró, de qué campaña vino— cargada sola. Y lo acompañamos los primeros meses, que es cuando se define.

Depende de tres cosas: cuántos canales de entrada hay, cuántas personas atienden y si ya existe un CRM o hay que implementarlo desde cero. No publicamos una lista de precios porque cotizar sin ver el recorrido sería inventar un número. Lo que sí se puede decir es que casi siempre es más barato que la inversión en captación que la empresa ya está haciendo, y que la primera reunión de diagnóstico no tiene costo.

Empecemos por los números de tu mes pasado

Cuántas consultas entraron, por dónde, cuánto tardó la primera respuesta y qué pasó con las que no cerraron. Con esas cuatro respuestas ya se ve dónde está el agujero.

Media hora alcanza para saber si el problema es de captación o de gestión. Casi siempre es de gestión.

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