Consultoría de marketing y ventas · Santa Fe, para toda Argentina

Lunes a viernes de 8 a 18 h342 639-4815

Marketing educativo para institutos y centros de formación

Un instituto no vende todo el año: vende en dos o tres momentos. Esa concentración permite algo que en otros rubros no existe, una campaña con principio, final y resultado comparable contra el ciclo anterior. Y tiene una contracara: llegar tarde al ciclo no se corrige, se espera al siguiente.

El ciclo de inscripción es la mejor noticia posible para medir

En formación privada la decisión se concentra en dos o tres momentos del año. Alrededor del inicio de cada ciclo se juntan las consultas, las visitas y las inscripciones. Eso, que suele vivirse como un problema, es la mejor condición de medición que puede tener un negocio.

Una campaña de inscripción tiene principio, final y resultado comparable: no se discute si el marketing sirvió, se mira cuántas consultas entraron contra el mismo ciclo del año pasado y cuántas terminaron en inscripción.

La contracara es dura. Llegar tarde al ciclo no se corrige: si la campaña arranca con las clases empezadas, se espera al siguiente.

Qué se trabaja en un instituto, y en qué momento

Es el cuadro que armamos en la primera reunión, con el calendario real de la institución sobre la mesa. Casi nunca faltan todos: faltan uno o dos, los mismos del ciclo anterior.

El calendario del cicloCuándo arranca la campaña de verdad, que es bastante antes de la fecha de inicio
La consulta fuera de temporadaQué se le contesta al que pregunta en un mes sin inscripción abierta
La clase de prueba o la entrevistaDonde se define la inscripción y lo que menos se prepara: quién la recibe y qué pasa con el que no apareció
El que consultó y no se inscribióUna lista con nombre, interés y mes, que se reactiva al abrir el ciclo siguiente
Los primeros sesenta díasContacto en la primera semana y aviso cuando alguien falta dos clases seguidas
La reinscripciónSe prepara con el alumno todavía cursando; después ya es captación nueva
El referido y el egresadoA quién se le pide, cuándo y con qué motivo concreto

Lo que decide entre dos institutos de la misma ciudad

La ficha de Google

El que busca un curso de idiomas o un oficio compara tres fichas antes de escribirle a ninguna. El mercado local está vacío: el mejor posicionado del paquete local de Santa Fe capital tiene 8 reseñas.

La respuesta a la consulta

De 25 consultas comerciales que mapeamos en el mercado local, 13 quedaron sin ninguna respuesta. Con la decisión concentrada en pocas semanas, el mensaje que no se contesta el mismo día se inscribe en otro lado.

La clase de prueba

Es la entrevista comercial del rubro, aunque nadie la llame así. Preparada, con alguien atento a quién vino y un paso siguiente claro, define más inscripciones que cualquier anuncio.

El que ya estudió ahí

El que cursa y el que terminó son la fuente de inscripciones más barata del rubro. No se activan solos: hay que pedirlo, en una fecha definida y con un motivo concreto.

El que consultó y no se inscribió no está perdido: está fuera de tiempo

En un negocio por ciclos, la consulta de mayo se inscribe en agosto si alguien la sigue. El que preguntó y no se anotó rara vez decidió que no: decidió que no era ese mes, que el horario no le cerraba o que quería ver otra opción.

Casi ninguna institución tiene esa lista. La consulta se contesta, queda en el historial de WhatsApp y desaparece; cuando abre el ciclo siguiente se sale a buscar gente nueva con anuncios, mientras el que ya levantó la mano no se entera.

Armarla no requiere un sistema caro: que cada consulta quede registrada con nombre, interés y mes, y que haya una fecha donde esa lista se contacta. Es la base más barata del rubro.

Lo primero que miramos

  • Consultas del último ciclo y por qué canal entraron
  • Cuántas terminaron en inscripción
  • Cuántos siguen cursando en el tercer mes
  • Cuántos se reinscribieron

La mayoría mide inscripciones, y el dinero está en la permanencia

Un alumno que se inscribe y abandona en el segundo mes cuesta lo mismo de captar que el que termina, y vale una fracción. El indicador que casi todos miran es cuántos entraron; el que decide la rentabilidad es cuántos siguen en el tercer mes y cuántos se reinscriben.

Con ese cambio de foco, buena parte del trabajo deja de ser publicidad y pasa a ser lo que ocurre en los primeros sesenta días del alumno nuevo.

  • Un contacto en la primera semana que no sea administrativo
  • Un aviso interno cuando alguien falta dos clases seguidas
  • Una vía fácil para avisar que no puede venir o que quiere cambiar de comisión
  • Una conversación de reinscripción antes de que el ciclo termine
  • Un pedido de referidos y de reseña a quien está conforme, en una fecha definida

Nada de eso es marketing en sentido estricto y todo mueve más la facturación que subir el presupuesto de anuncios. Encima no depende de la temporada.

El orden de trabajo, y cómo se mide

El orden lo impone el calendario y, dentro del calendario, lo barato va primero: el cuadro del ciclo, después el circuito de la consulta —quién contesta, en cuánto y dónde queda registrada—, después la ficha de Google y las reseñas, y al final la captación paga, concentrada en las semanas del ciclo.

Se mide con cuatro números y ninguno es seguidores: consultas por ciclo contra el mismo ciclo anterior, tasa de inscripción sobre consulta, permanencia al tercer mes y reinscripción.

La ejecución de los canales es servicio: está en marketing local, Google Ads y redes sociales. Entrenar al equipo de admisiones —que es un equipo comercial aunque no se llame así— es atención al cliente y negociación y cierre.

Seguí por acá

Lo que más se usa en un instituto o centro de formación.

Preguntas frecuentes

Lo que nos consultan institutos de idiomas, escuelas de oficios y centros de capacitación.

Antes de lo que arranca la mayoría: cuando la persona todavía está evaluando, no cuando ya hay que anotarse. En la práctica es trabajar el mes o los dos meses previos y llegar a la inscripción con consultas ya conversadas, en vez de salir a buscarlas desde cero. El calendario exacto depende de cada institución, y es lo primero que armamos.

Lo registrás en una lista y lo volvés a contactar cuando abre el ciclo siguiente. El que preguntó en mayo y no se anotó rara vez dijo que no: dijo que no era ese mes. Alcanza con anotar nombre, qué preguntó y cuándo, y tener una fecha donde esa lista se contacta con una novedad concreta: que abrió la inscripción o que empieza una comisión.

Pidiéndolas en un momento definido, no cuando alguien se acuerda. Los dos que mejor funcionan son el cierre de un curso y el final de una cursada larga, con la persona todavía en contacto con la institución. Conviene pedirlas de a poco y sostenido: pesa más la frecuencia que el total, porque el que lee mira las primeras cinco y la fecha.

Primero los que están, casi siempre. Un alumno que abandona en el segundo mes costó lo mismo de captar que el que termina el ciclo y deja una fracción de los ingresos. Antes de subir el presupuesto de anuncios conviene mirar cuántos siguen cursando en el tercer mes y cuántos se reinscribieron: ahí suele estar el agujero, y arreglarlo no depende de la temporada.

No publicamos lista de precios porque el alcance cambia según el punto de partida. Lo define cuántos ciclos de inscripción hay al año, cuántas sedes y cursos hay que sostener, si existe alguien adentro que atienda las consultas o hay que ordenar ese circuito desde cero, y si va a haber captación paga. Para cotizar pedimos consultas del último ciclo, inscripciones y cuándo abre el próximo.

Contanos cuándo abre tu próximo ciclo

Con la fecha del próximo ciclo, cuántas consultas entraron en el anterior y cuántas terminaron en inscripción se ve dónde está el problema y qué se puede hacer a tiempo.

Media hora alcanza para saber si tiene sentido trabajar juntos.

Scroll al inicio