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Capacitación comercial para distribuidores y mayoristas

Entrenamos equipos de televenta, preventa y ruta sobre la cartera que ya tienen. En distribución el crecimiento casi nunca está en clientes nuevos: está en los que compran una línea de las cinco y en los que dejaron de comprar sin que nadie lo notara.

El vendedor toma pedidos; el problema es que nadie vende

En distribución la operación tapa la venta. El vendedor hace la ronda, el televendedor llama por orden de planilla, el pedido entra y se despacha. Todos trabajan mucho y casi nadie tiene una conversación comercial: se toma lo que el cliente pide, y lo que el cliente no pide no existe.

Eso se ve en tres números que casi ningún distribuidor mira con regularidad: cuántas líneas del catálogo compra cada cliente, cada cuánto compra y cuántos dejaron de comprar en los últimos meses. La facturación total puede estar estable y esconder que se cayeron cuarenta cuentas y entraron cuarenta nuevas para compensar.

La buena noticia es que la base ya está. No hay que salir a buscar un mercado: hay que trabajar el que ya compró. Es más barato, es más rápido y no depende de ninguna campaña.

Qué se entrena

El temario sale del relevamiento, y acá el relevamiento es sobre todo mirar el histórico de ventas: quién compra qué, cada cuánto, y quién dejó de comprar. De ese cruce sale casi todo el temario, porque muestra el dinero que ya está adentro de la casa.

Segmentación de la carteraPor volumen, por rubro y por zona. Que cada vendedor sepa cuáles son sus veinte cuentas importantes y por qué
La visita o el llamado con un objetivoQué se va a proponer antes de marcar el número, en lugar de preguntar «¿qué necesitás?»
Venta de la línea que no compraEl cliente que compra una categoría de cinco. Cómo se abre la segunda sin poner en riesgo la primera
Frecuencia y recompraCada cuánto debería comprar cada cliente según su histórico, y qué se hace cuando se pasa de esa fecha
Reactivación del cliente dormidoEl que compraba todos los meses y hace cuatro que no aparece. Con qué excusa se vuelve y qué no hay que decirle
Precio, bonificación y condicionesDefender el precio con servicio, plazo y disponibilidad, en vez de resolver toda negociación con descuento
Cobranza sin romper la relaciónLa conversación de la cuenta vencida, que en este rubro la suele tener el mismo que vende
Registro del pedido y del no pedidoQue quede anotado qué se ofreció y qué dijo el cliente, no solo lo que terminó cargándose

Tres listas que casi siempre están y casi nunca se usan

Antes de entrenar nada, pedimos el histórico de ventas y armamos tres listas. No hace falta ningún sistema nuevo: con lo que ya está facturado alcanza, y en la mayoría de los casos sale de una exportación del sistema de gestión.

La primera es la de los clientes dormidos: los que compraban con regularidad y dejaron de hacerlo. La segunda es la de cobertura de catálogo: quién compra una línea de las cinco que la empresa representa. La tercera es la de frecuencia vencida: los que ya deberían haber repuesto y no repusieron.

Esas tres listas son el material del taller. El equipo no practica con casos inventados: practica con los clientes que tiene que llamar el lunes. De ahí sale el compromiso medible del programa, que el equipo pone en número y nosotros no.

Lo que pedimos antes de cotizar

  • Cuántos clientes activos hay y cuántos compraron el último trimestre
  • Cuántas líneas o categorías representa la empresa
  • Cómo trabaja el equipo: ruta, televenta, mostrador o mixto
  • Qué sistema de gestión se usa y qué exporta
  • Si hay algún tipo de registro de la visita o el llamado
  • El histórico de ventas de los últimos doce meses

Para qué tipo de negocio es

Distribuidores con vendedores de ruta

Consumo masivo, materiales, insumos, ferretería industrial. Donde el vendedor ve al cliente cada semana y la relación es el activo principal.

Mayoristas con televenta y mostrador

El pedido entra por teléfono, por WhatsApp o por el que viene a retirar. Muchas cuentas, ticket chico y alta frecuencia.

Representantes de marcas y líneas

Donde el catálogo es amplio y cada cliente compra solo una parte. El crecimiento está en la cobertura, no en clientes nuevos.

Por qué acá el seguimiento pesa más que el taller

Un equipo de ruta o de televenta vuelve a la rutina en diez días. El taller entusiasma, y la operación gana: entran los pedidos, se apaga un incendio, y la lista de clientes dormidos queda para la semana que viene. Por eso en este rubro la revisión posterior no es un extra, es la mitad del trabajo.

El formato que mejor funciona son encuentros espaciados con aplicación entre uno y otro, y una revisión unas semanas después sobre lo que efectivamente pasó con las tres listas. Si la lista de dormidos no se movió, el problema está en el circuito, no en el equipo, y eso se corrige ahí.

Para equipos distribuidos en varias zonas el remoto funciona bien, siempre que cada vendedor venga con sus propios clientes al encuentro. Si además hace falta que entren consultas nuevas de clientes que hoy no conocen la empresa, eso se trabaja aparte, en proceso comercial o en el programa del sector.

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Preguntas frecuentes

Es exactamente el caso para el que está pensado. Un televendedor que llama por orden de planilla y pregunta qué necesitan hace una tarea administrativa bien hecha, no una venta. El cambio es chico y concreto: antes de marcar, saber qué compra ese cliente, qué no compra y qué se le va a proponer. Se entrena con llamados reales y con el histórico de cada cuenta a la vista.

No para empezar. Lo que hace falta es el histórico de ventas, que casi siempre está en el sistema de gestión, y algún lugar donde anotar qué se ofreció y qué contestó el cliente. Puede ser una planilla los primeros meses. Si en el relevamiento aparece que sin una herramienta el circuito no se sostiene, lo decimos, pero la implementación se cotiza aparte y es otro trabajo.

Sí, y es el pedido más frecuente. Es un programa corto: se arma la lista con el histórico, se define el criterio de cuándo un cliente se considera dormido en ese negocio, se escriben las formas de volver según el motivo de la caída, y el equipo practica con sus propios casos. La ventaja es que se mide fácil: la lista está, y a las semanas se ve cuántos volvieron a comprar.

Suele pasar, y es entendible: la cartera es su activo. Por eso el encuadre importa. El trabajo no se presenta como un control sino como información que hasta ahora tenía la empresa y el vendedor no: quién bajó el consumo, quién compra una línea de las cinco. Cuando el vendedor ve que eso le acerca pedidos, la resistencia baja. Cuando se presenta como auditoría, no hay taller que funcione.

Sí. Para equipos distribuidos el formato remoto funciona bien, con encuentros más cortos y más frecuentes. La condición es la misma que en presencial: cada uno viene con sus propios clientes y sus propios números, no con ejemplos generales. Si la empresa reúne al equipo una vez por mes, conviene aprovechar esa fecha para el encuentro presencial y hacer el resto remoto.

El formato habitual son tres o cuatro encuentros espaciados por una o dos semanas, con aplicación en el medio, más una revisión posterior. De punta a punta suelen ser seis a ocho semanas. En distribución conviene estirarlo más que acortarlo: el cambio se juega en la rutina semanal, y eso necesita varias semanas de aplicación real.

No. La política comercial la define la empresa; nosotros entrenamos cómo se sostiene en la conversación. Si en el relevamiento aparece que el equipo bonifica sin criterio porque la política no está escrita en ningún lado, lo señalamos: es un problema de dirección y no se resuelve con un taller. En ese caso conviene tratarlo en una consultoría antes de entrenar a nadie.

No. El volumen depende del mercado, de la disponibilidad de producto, del precio y de la competencia, y nada de eso lo controla una capacitación. Lo que sí se puede comprobar semanas después es si se movió la lista de clientes dormidos, si subió la cantidad de líneas por cliente en las cuentas trabajadas y si quedó registrado qué se ofreció en cada visita. Son tres conductas medibles y están bajo control del equipo.

Empecemos por el histórico de ventas

Una exportación de los últimos doce meses alcanza para ver quién dejó de comprar, quién compra una línea de las cinco y quién ya debería haber repuesto. Es el diagnóstico más barato que existe en este rubro.

La reunión de encuadre no tiene costo. De ahí sale el temario, y recién después el presupuesto.

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