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Auditoría de redes sociales

Una revisión con inicio y fin de lo que invertís en contenido, para contestar lo que el reporte mensual no contesta: qué porcentaje de lo que publicás capta, qué porcentaje convence y qué porcentaje retiene. Son tres funciones distintas y casi nunca están repartidas como el negocio necesita.

«Publicamos todos los meses y no sé si sirve»

«Pago todos los meses, las publicaciones salen, algunas tienen likes, y no puedo conectar ninguna con una venta.» Si es tu frase, lo que estás por preguntar es si esto sirve o lo hacés porque hay que estar. El reporte que recibís no lo contesta: habla de alcance, seguidores e interacciones.

La pregunta «¿me rinde?» está mal formulada. Supone que todo el contenido hace lo mismo, y no lo hace. Hay contenido que capta —le llega a alguien que todavía no sabe que existís—, contenido que convence —alguien que ya te está mirando y tiene que decidir— y contenido que retiene —el cliente que ya compró—. Se miden con números distintos, y casi todas las cuentas hacen solo el primero.

Por eso la auditoría empieza por separar qué porcentaje de lo que publicás cumple cada función. Ese reparto es el corazón del informe, y casi siempre está todo en la capa que menos devuelve a corto plazo. Es el método de la consultoría aplicado a un objeto acotado.

Qué se revisa, fila por fila

Se recorren los últimos doce meses en un orden fijo: de a quién le llega el contenido a qué se hace con el que responde.

A quién le está llegando hoyQuién consume el contenido según las estadísticas, contra a quién le querés vender
El reparto entre captar, convencer y retenerQué porcentaje cumple cada función. El número que ordena todo lo demás
Qué se publica contra qué se vendeSi habla de lo que deja margen o de lo que es fácil de fotografiar
El perfil como página de aterrizajeBio, enlace, destacados: qué entiende en diez segundos alguien que no te conoce
Qué pasa con el mensaje directoQuién contesta, en cuánto y qué responde. Ahí termina la consulta y casi nunca se audita
La inversión en pauta, si existeQué se compra con esa plata: alcance, seguidores o consultas
Frecuencia contra recursos realesEl calendario que hay versus quién graba, edita y aprueba
Qué se reporta y qué habilita decidirQué números llegan a quien paga y cuáles son de vanidad
El archivo ya producidoQué contenido existe y se puede reusar en vez de producir material nuevo

Cómo se decide qué va primero: cuatro ejes, cuatro grupos

Cada recomendación se ordena con una matriz de cuatro ejes: impacto, velocidad, recursos que pide y capacidad real de sostenerlo. Toda acción cae en uno de cuatro grupos —hacer ahora, planificar, validar antes, postergar— y el plan deja de ser una lista de ideas.

En redes el cuarto eje es el que más decide, y es el que nadie mira. Un calendario de cinco publicaciones semanales que nadie puede sostener es peor que uno de dos que se cumple: no se ejecuta, y deja la sensación de que las redes no funcionan cuando falló el plan. Una acción de impacto que depende de alguien desbordado va a «validar antes», no a «hacer ahora».

Por eso el informe incluye siempre la sección «qué no conviene hacer todavía», que en redes suele ser la más larga: abrir la cuarta red, subir la frecuencia, producir video caro.

Lo que pedimos para empezar

  • Acceso de lectura a las estadísticas de las cuentas
  • Los últimos doce meses de publicaciones
  • La inversión en pauta, si la hay
  • Media hora con quien produce el contenido
  • Media hora con quien atiende los mensajes

Lo que aparece casi siempre

Todo capta y nada convence

Casi todas las piezas buscan alcance nuevo y ninguna ayuda a decidir al que ya está mirando: cómo se elige, qué incluye, qué pasa si se elige barato.

El mensaje directo es tierra de nadie

La consulta entra por privado, la ve quien puede, se contesta al otro día y no queda registrada. Nadie sabe cuántas entran por mes.

El calendario es para un equipo que no existe

La frecuencia se fijó pensando en el mejor mes del año. Se sostiene tres meses, llega la temporada alta y se corta.

Qué es esto y qué no es

Es una revisión con inicio y fin, no una gestión mensual. Se releva, se entrega por escrito y se conversa. Si lo que buscás es que el contenido lo produzcamos y lo publiquemos nosotros todos los meses, eso es otro trabajo y está en gestión de redes sociales.

Si la conclusión es que quien ya está adentro puede hacerlo bien y lo que le falta es criterio —qué publicar, cómo responder un mensaje—, eso es capacitación comercial, y sale más barato que cambiar de proveedor.

Y si la auditoría concluye que las redes no son la palanca de ese negocio, se dice, aunque signifique no venderte nada. Pasa cuando el que decide la compra no está ahí, o cuando la misma plata rinde más en la ficha de Google y las reseñas. Ahí la recomendación es dejar el perfil ordenado y mover el presupuesto. El marco completo está en la consultoría.

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Lo que viene antes o después de esta revisión.

Preguntas frecuentes

Lo que se pregunta antes de contratarla.

No publicamos precios, pero sí de qué depende: el tamaño de la empresa, cuántas cuentas hay activas, cuántas entrevistas hagan falta y si hay que reconstruir la información de ventas. Una cuenta chica y una empresa con tres perfiles y pauta activa no llevan el mismo trabajo. Para cotizar alcanza con media hora de conversación y saber cuánto se paga hoy por mes en contenido.

Se mide en semanas, no en horas: es más corta que el mes completo de una consultoría. Lo que la estira son las cuentas activas y el estado del archivo, porque si no hay registro de lo que entró por mensaje directo hay que reconstruirlo a mano. El orden es el de siempre: relevamiento, sesiones de una hora por semana, entrega escrita y seguimiento a los treinta días.

A veces sí, al menos en la forma actual, y es de las recomendaciones que más plata ahorran. Pasa cuando el que decide la compra no está ahí, o cuando la frecuencia depende de alguien que ya no da abasto. La recomendación no es borrar nada: es dejar el perfil prolijo, bajar la frecuencia a lo que se cumple y mover el resto del presupuesto. Un diagnóstico que siempre termina pidiendo más contenido no sirve para decidir.

En la mayoría de las cuentas que revisamos, porque todo el contenido está en la capa que capta y no hay nada que convenza. El que entra al perfil porque ya te estaba considerando no encuentra con qué decidir: cómo se elige, qué incluye el trabajo, qué diferencia un presupuesto de otro. La segunda razón está después del contenido: el mensaje se contesta dos días más tarde, cuando ya preguntó en otro lado.

De lectura siempre que la plataforma lo permita: las estadísticas de las cuentas, el administrador de anuncios si hay pauta y la analítica del sitio. No publicamos nada, no respondemos mensajes y no tocamos campañas durante la revisión; si aparece algo que está quemando plata, avisamos el mismo día para que lo corte quien administra. Al cerrar el trabajo los accesos se revocan.

Un buen proveedor agradece una revisión externa, y cómo reacciona ya es parte de lo que vas a aprender. Cada afirmación del informe va marcada como dato, percepción o hipótesis. Que el alcance cayó desde marzo es un dato; que el community manager no se esfuerza es una percepción, y como tal no fundamenta ninguna decisión. La entrevista con quien produce el contenido es parte del trabajo, no se hace a sus espaldas.

Sirve, y suele rendir más que en una cuenta tercerizada, porque las correcciones se aplican al día siguiente. Quien publica su propio contenido tiene casi siempre el mismo punto ciego: produce lo que le sale fácil y mide el alcance, que es lo que la aplicación pone adelante. Lo que se lleva es el reparto entre captar, convencer y retener, y un calendario recortado a lo que puede sostener.

La cantidad de seguidores no define nada; lo que define es si hay material para leer. Con doce meses de publicaciones sostenidas, aunque sean dos por semana, hay patrón suficiente para diagnosticar. Si abriste la cuenta hace dos meses, no hay auditoría que hacer: el problema es de arranque y se resuelve definiendo qué se va a publicar y quién lo va a hacer.

Empecemos por el reparto

Qué porcentaje de lo que publicás capta, qué convence y qué retiene. Es el primer número que calculamos.

Media hora alcanza para saber si hay algo que auditar. Y si lo que hacés está bien, te lo vamos a decir.

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